28-01-2012
¡¡Ha sido una lástima no haberido todos a Sierra Espuña!! Aunque eso sí, ¡¡volveremos!! Ni la incompetenciade Camús que necesita ¡¡¡3 semanas!!! para traer el “motorcico de Andrés” ni elamenazante tiempo ni las dudas de algunos de los miembros glanderianos,pudieron con el optimismo e ilusión de un Milú que había preparado con todas sus ganas una inolvidable mañana de sábado en un paraje muy especial. Seis dela mañana del último sábado del mes de Enero y ya estábamos en la “churre” el Milú, el Tito, el Xapeau, el English y el que suscribe, El Capi, con las bisis aberronchás en los coches y con destino a Alhama de Murcia. Ocho de la mañana y ya habíamos llegado al bar-restaurante “El Jarro de Oro” que sería el inicio yel final de esta dura pero preciosa etapa. Montaje bicicletil y rumbo a lo, nunca mejor dicho, desconocido. Milú nos guiaba –bueno él y su Garmin-, nos engañaba a veces –bueno él y su Garmin-, y nos llevaba de “puto culo” –esta vez él solo- como ya es habitual. Y comenzó la ilusionante ruta. Tras unos pocos kilómetros en los que lo más importante fue un ciprés monumental que juramos fotografiar –y así lo hicimos al final de la etapa-, llegamos al transvase Tajo-Segura en donde iniciamos –evidentemente tras la toma de dos Biodraminas- el duro, agradable y zigzagueante ascenso que hace justicia a su nombre: “Las Mil Curvas”. En él aprendimos a vomitar con arte, a tomar con técnica las “curvas paelleras”, a caernos con grácil estilismo, a apreciar el espectacular paisaje y, sobre todo, a saber que se puede ir con “plato pequeño” una sartá de kilómetros. Hasta el punto de que cuando llegamos al Centro de Interpretación del Parque y cogimos la pista forestal “Cuesta del Marqués” ya no me acordabade cómo coño se ponía el plato mediano. Esta pista fue determinante en el devenir de la etapa porque la muy pelandrusca daba para “darle caña” y, como no sabíamos lo que nos esperaba, esto nos pasó factura a más de uno, sobre todo al menda. En esta pista, dejamos atrás a un grupo en el que iba “el English 2” conunas piernas a lo genu varo –tendréis que buscar en el Wikipendia lo que es esto, aunque os adelanto que, vamos, iba espatarrao-, comenzamos a vislumbrar una neblina –que luego se convertiría en una niebla-nieblón que me río yo de las noches de Londres en las que el estrangulador de Boston se ponía las botas. Londres, Boston, huevos que lío llevo; bueno que se las cargaba aprovechando la niebla, cojones-, y, sobre todo, aprendimos el sonido de los lamentos hipoglucémicos de un English que se cagaba en nuestra estampa porque no parábamos a hacer lo que más le gusta a él: COMERRRRR. Y de esta forma y con la sensación de que en esta mursianica sierra no había bajadas, llegamos al Collado Bermejo con una cota de 1201 m. Total como habíamos salido del susodicho bar a 228 m. sobre el nivel del mar, ¿qué habíamos andao? Ná de ná. Aquí la niebla ya nos hacía decir eso de: “Ehhhhhh, hay que organizarse” porque para dos cuescos que me tiré, 3 ó 4 me tocaron el culo. Dicen que sin darse cuén. ¡Yuna mierda! Bueno, desde aquí alfaltao hasta el Pico Espuña, o, mejor dicho,hasta dónde las instalaciones militares nos permiten llegar. ¡Menos mal que era asfaltao! Cuando le pregunté a son-of-a-bitch de Milusín cuánto quedaba hastala cima, el, repito, son-of-a-bitch me dijo que 400 m. ¡¡¡PERO SE REFERÍA AL DESNIVEL!!! Será cabrón. 5 km. quedaban a un porcentaje entre el 10 y el 16%.Claro él iba sobrao, enguiscó al English que le siguió hasta que reventó y atrás nos quedamos ese portento de aguante que es Tito, un aberronchao Xapeau y un muerto, yo, el Capi, que cada 50 metros le preguntaba al Sr. Juez cuantos metros quedaban para la cima. ¡Interminable! Me importaba un huevo la espesísima niebla que no nos dejaba ver más allá de 5 metros por delante, la nieve que empezó a aparecer dando un toque de pureza al paisaje y, mucho menos,lo agradable que, hasta entonces, había sido la ruta. ¡Lo que quería era llegar ya de una puta vez! Ya llegando, o creyendo llegar, creí ver una alucinación en forma de English, pero ¡noooo! ¡era el English! que había empezado a plegar velas, lo que fue aprovechado por un recuperado Xapeau que en un alarde de fuerza y potencia nos dejó tiraos a Tito, a mí y al muerto-viviente English que no pudo hacer nada por mantener la medalla de plata. Yo no veía ná, se me habían fundido los plomos, vamos que estaba como cuando al Merced se le desmadran las pulsaciones. La ventisca y el intensísimo frío que habían en las instalaciones militares de Sierra Espuña a 1583 metros sobre el nivel del mar -¡madreemía que vértigo!- me devolvieron la vida y, por poco, me la vuelven a quitar cuando me quité los guantes para intentar hacer una foto a la que,evidentemente, le dieron por culo. Descenso con mucha precaución, parada para fotografiar la nieve y 30 km. a nuestras espaldas ¡¡TODOS DE SUBIDA!! hasta que iniciamos el descenso. Y, de momento, Milú nos metió por una Senda que nos llevó –todo en bajada- a la Fuente del Hilo y que es una de las sendas más bonitas, agradables y, casi, sin peligro que yo he hecho en mi vida. ¡¡¡QUÉ PASADA!!! Y aquí empezaron los calambres del ENGLISH, que aunque mejoraron con un especial masaje con estas manecicas que Dios ma dao y que casi acaba con final feliz, no consiguió evitar su sufrimiento en los leves repechos que nos quedaban, hasta que su descomunal naturaleza lo recuperó por arte de birlí birloque.Aportó alegría, como siempre, fortaleza y recuperación ¡Qué máquina! MILÚ, a lo suyo, a seguir el Garmin que, de vez en cuando, le gastaba alguna que otra pasada y a demostrar que su humildad, que es mucha, está muy por debajo de supotencial físico propio de ciclistas de élite. Fue el auténtico comandante del grupo en todos los sentidos y sin él esta etapa no se podría haber hecho. TITO, espectacular, callado como casi siempre pero que cuando habla, sentencia; todavía recuerdo esa frase para la posteridadque dijo subiendo a las instalaciones militares: ¡Cómo estiran aquí los kilómetros! Además, compañero donde los haya, con una continuidad que mejora las prestaciones de las pilas Duracel y que gracias a él un servidor terminó,sin expirar, la dichosa subida. ¡¡Gracias primo!! ¡Y qué decir de XAPEAUSÍN que no sepamos! Está siempre donde debe estar, dice que está “algo bajo de forma”pero cuando se lo cree, saca unas pantagruélicas fuerzas que él todavía ignora.¡¡Chapeau!! (en francés, sombrero). Aunque, pensándolo bien, sí hay una cosa que no sabíamos de él hasta que lo vimos. Si César Millán es encantador de perros, Jose Mª Bernabeu, Xapeau, es Encantador o, más bien, Desafiador de“Jabalises” –como dicen los muleños-. Y si no, a las fotos os remito. Foto al ciprés, llegada al punto de partida,viaje a Mula con unos cuantos barrigazos de los bajos de mi coche por lossocavones de la descalabrá carretera y comida en el Restaurante “El Hogar”junto al hermano de Milú, Iván, que, junto a su familia, es…..como el Milú, untío de PUTA MADRE. ¡¡Gracias por todas tus atenciones!! Yo, a cambio, te prometo unos cuantos chistes más, jajajaja ¡¡Ahh, se me olvidaba!! Menos un servidor y el English, los demás…..unos guarros. ¡Ni se ducharon! ¡Un poco de higiene, hombre! Y si alguien pensaba que no iba a decir algo de mí, se equivocaba. Tras la ruta, me fui con Dogra, mi mujer, a una Cena-Homenaje que le hacían porque hace 50 años fue Rodela en las Fiestas de Petrer –prohibido hablar de su edad-. Solo os diré una cosa. Hoy domingo me he levantado a las 2 de tarde. ¡No quiero oír ni el más leve aletear de un díptero! Merced, Largo,Milito e, incluso tú, Pepito Jazmín, prohibido perderos la próxima visita a Sierra Espuña.
Salva, El Capi
¡¡Ha sido una lástima no haberido todos a Sierra Espuña!! Aunque eso sí, ¡¡volveremos!! Ni la incompetenciade Camús que necesita ¡¡¡3 semanas!!! para traer el “motorcico de Andrés” ni elamenazante tiempo ni las dudas de algunos de los miembros glanderianos,pudieron con el optimismo e ilusión de un Milú que había preparado con todas sus ganas una inolvidable mañana de sábado en un paraje muy especial. Seis dela mañana del último sábado del mes de Enero y ya estábamos en la “churre” el Milú, el Tito, el Xapeau, el English y el que suscribe, El Capi, con las bisis aberronchás en los coches y con destino a Alhama de Murcia. Ocho de la mañana y ya habíamos llegado al bar-restaurante “El Jarro de Oro” que sería el inicio yel final de esta dura pero preciosa etapa. Montaje bicicletil y rumbo a lo, nunca mejor dicho, desconocido. Milú nos guiaba –bueno él y su Garmin-, nos engañaba a veces –bueno él y su Garmin-, y nos llevaba de “puto culo” –esta vez él solo- como ya es habitual. Y comenzó la ilusionante ruta. Tras unos pocos kilómetros en los que lo más importante fue un ciprés monumental que juramos fotografiar –y así lo hicimos al final de la etapa-, llegamos al transvase Tajo-Segura en donde iniciamos –evidentemente tras la toma de dos Biodraminas- el duro, agradable y zigzagueante ascenso que hace justicia a su nombre: “Las Mil Curvas”. En él aprendimos a vomitar con arte, a tomar con técnica las “curvas paelleras”, a caernos con grácil estilismo, a apreciar el espectacular paisaje y, sobre todo, a saber que se puede ir con “plato pequeño” una sartá de kilómetros. Hasta el punto de que cuando llegamos al Centro de Interpretación del Parque y cogimos la pista forestal “Cuesta del Marqués” ya no me acordabade cómo coño se ponía el plato mediano. Esta pista fue determinante en el devenir de la etapa porque la muy pelandrusca daba para “darle caña” y, como no sabíamos lo que nos esperaba, esto nos pasó factura a más de uno, sobre todo al menda. En esta pista, dejamos atrás a un grupo en el que iba “el English 2” conunas piernas a lo genu varo –tendréis que buscar en el Wikipendia lo que es esto, aunque os adelanto que, vamos, iba espatarrao-, comenzamos a vislumbrar una neblina –que luego se convertiría en una niebla-nieblón que me río yo de las noches de Londres en las que el estrangulador de Boston se ponía las botas. Londres, Boston, huevos que lío llevo; bueno que se las cargaba aprovechando la niebla, cojones-, y, sobre todo, aprendimos el sonido de los lamentos hipoglucémicos de un English que se cagaba en nuestra estampa porque no parábamos a hacer lo que más le gusta a él: COMERRRRR. Y de esta forma y con la sensación de que en esta mursianica sierra no había bajadas, llegamos al Collado Bermejo con una cota de 1201 m. Total como habíamos salido del susodicho bar a 228 m. sobre el nivel del mar, ¿qué habíamos andao? Ná de ná. Aquí la niebla ya nos hacía decir eso de: “Ehhhhhh, hay que organizarse” porque para dos cuescos que me tiré, 3 ó 4 me tocaron el culo. Dicen que sin darse cuén. ¡Yuna mierda! Bueno, desde aquí alfaltao hasta el Pico Espuña, o, mejor dicho,hasta dónde las instalaciones militares nos permiten llegar. ¡Menos mal que era asfaltao! Cuando le pregunté a son-of-a-bitch de Milusín cuánto quedaba hastala cima, el, repito, son-of-a-bitch me dijo que 400 m. ¡¡¡PERO SE REFERÍA AL DESNIVEL!!! Será cabrón. 5 km. quedaban a un porcentaje entre el 10 y el 16%.Claro él iba sobrao, enguiscó al English que le siguió hasta que reventó y atrás nos quedamos ese portento de aguante que es Tito, un aberronchao Xapeau y un muerto, yo, el Capi, que cada 50 metros le preguntaba al Sr. Juez cuantos metros quedaban para la cima. ¡Interminable! Me importaba un huevo la espesísima niebla que no nos dejaba ver más allá de 5 metros por delante, la nieve que empezó a aparecer dando un toque de pureza al paisaje y, mucho menos,lo agradable que, hasta entonces, había sido la ruta. ¡Lo que quería era llegar ya de una puta vez! Ya llegando, o creyendo llegar, creí ver una alucinación en forma de English, pero ¡noooo! ¡era el English! que había empezado a plegar velas, lo que fue aprovechado por un recuperado Xapeau que en un alarde de fuerza y potencia nos dejó tiraos a Tito, a mí y al muerto-viviente English que no pudo hacer nada por mantener la medalla de plata. Yo no veía ná, se me habían fundido los plomos, vamos que estaba como cuando al Merced se le desmadran las pulsaciones. La ventisca y el intensísimo frío que habían en las instalaciones militares de Sierra Espuña a 1583 metros sobre el nivel del mar -¡madreemía que vértigo!- me devolvieron la vida y, por poco, me la vuelven a quitar cuando me quité los guantes para intentar hacer una foto a la que,evidentemente, le dieron por culo. Descenso con mucha precaución, parada para fotografiar la nieve y 30 km. a nuestras espaldas ¡¡TODOS DE SUBIDA!! hasta que iniciamos el descenso. Y, de momento, Milú nos metió por una Senda que nos llevó –todo en bajada- a la Fuente del Hilo y que es una de las sendas más bonitas, agradables y, casi, sin peligro que yo he hecho en mi vida. ¡¡¡QUÉ PASADA!!! Y aquí empezaron los calambres del ENGLISH, que aunque mejoraron con un especial masaje con estas manecicas que Dios ma dao y que casi acaba con final feliz, no consiguió evitar su sufrimiento en los leves repechos que nos quedaban, hasta que su descomunal naturaleza lo recuperó por arte de birlí birloque.Aportó alegría, como siempre, fortaleza y recuperación ¡Qué máquina! MILÚ, a lo suyo, a seguir el Garmin que, de vez en cuando, le gastaba alguna que otra pasada y a demostrar que su humildad, que es mucha, está muy por debajo de supotencial físico propio de ciclistas de élite. Fue el auténtico comandante del grupo en todos los sentidos y sin él esta etapa no se podría haber hecho. TITO, espectacular, callado como casi siempre pero que cuando habla, sentencia; todavía recuerdo esa frase para la posteridadque dijo subiendo a las instalaciones militares: ¡Cómo estiran aquí los kilómetros! Además, compañero donde los haya, con una continuidad que mejora las prestaciones de las pilas Duracel y que gracias a él un servidor terminó,sin expirar, la dichosa subida. ¡¡Gracias primo!! ¡Y qué decir de XAPEAUSÍN que no sepamos! Está siempre donde debe estar, dice que está “algo bajo de forma”pero cuando se lo cree, saca unas pantagruélicas fuerzas que él todavía ignora.¡¡Chapeau!! (en francés, sombrero). Aunque, pensándolo bien, sí hay una cosa que no sabíamos de él hasta que lo vimos. Si César Millán es encantador de perros, Jose Mª Bernabeu, Xapeau, es Encantador o, más bien, Desafiador de“Jabalises” –como dicen los muleños-. Y si no, a las fotos os remito. Foto al ciprés, llegada al punto de partida,viaje a Mula con unos cuantos barrigazos de los bajos de mi coche por lossocavones de la descalabrá carretera y comida en el Restaurante “El Hogar”junto al hermano de Milú, Iván, que, junto a su familia, es…..como el Milú, untío de PUTA MADRE. ¡¡Gracias por todas tus atenciones!! Yo, a cambio, te prometo unos cuantos chistes más, jajajaja ¡¡Ahh, se me olvidaba!! Menos un servidor y el English, los demás…..unos guarros. ¡Ni se ducharon! ¡Un poco de higiene, hombre! Y si alguien pensaba que no iba a decir algo de mí, se equivocaba. Tras la ruta, me fui con Dogra, mi mujer, a una Cena-Homenaje que le hacían porque hace 50 años fue Rodela en las Fiestas de Petrer –prohibido hablar de su edad-. Solo os diré una cosa. Hoy domingo me he levantado a las 2 de tarde. ¡No quiero oír ni el más leve aletear de un díptero! Merced, Largo,Milito e, incluso tú, Pepito Jazmín, prohibido perderos la próxima visita a Sierra Espuña.
Salva, El Capi