No voy a incurrir en los tópicos retrógrados de que cualquier tiempo pasado fue mejor o donde están las oscuras golondrinas de nuestro amigo Bécquer, pero no es menos cierto que los presentes no son los mejores momentos de nuestro humilde grupo ciclista. Este sábado, esperando la anhelada llegada de Inés y la celebración del treintañero cumpleaños de Ruth, la Sra. de Don Largo, dirigimos nuestros pasos hacia una zona más que conocida por todos nosotros, la Sierra del Cid. Si sobre estas líneas impusiéramos una de las crónicas anteriores sobre esta misma etapa ninguno de mis queridos lectores advertiría el cambio producido, pues el discurrir de tales kilómetros no tuvieron nada de especial, o mejor dicho, confirmaron que siempre, siempre, siempre es necesario sufrir hasta la extenuación para alcanzar la cima de tan conocida montaña. O si no, que se lo digan a Milito que tras alcanzar dicho reto, y apreciado por Mr. Milú su rostro pálido, hubo de adoptar una postura paralela al suelo a fin de que la sangre de su cuerpo retrocediera y si ubicara de nuevo sobre sus hombros.
Por lo demás, y tras que el Largo nos abandonara en la Loma Badá para asistir a la mencionada celebración familiar, nos dirigimos a Los Roelas por un nuevo camino hacia las Salinetas que Tito nos enseñó, y es que Tito es un baúl de sorpresas, sólo hace falta saber buscar. Buen y barato almuerzo, inmejorable carajillo, y amplia degustación de chupitos, un gran colofón la verdad.
No me canso de recordar y echar de menos a los que no han estado, Merced que sigue con una inmejorable recuperación me dicen y más pronto que tarde estará otra vez “peladeando” (Pepe, te encargo su puesta a punto); Inglis, que fue recordado por Pablo, el camarero de Los Roelas, cuando preguntó “¿dónde está el maño?”; y el Capi. Ya no me quedan palabras para pedir su vuelta, me duele el alma cuando no te veo en la churre, cada sábado tenemos la ilusión de ver tu bici apoyada bajo la ventana.
Una vez más y no será la última, chavales os quiero.
PD: La Comisión Disciplinaria de los mas Glandes, básicamente yo, ha acordado incoar diligencias informativas respecto al Buce a fin de determinar su grado de responsabilidad en la pasividad que deriva de la no confección de las preceptivas y periódicas crónicas, así como respecto a su ausencia no comunicada durante dos semanas consecutivas. En mérito a lo anterior, se otorga al mencionado un plazo improrrogable de tres días hábiles, desde la publicación del presente, a fin de que por ésta u otra vía alternativa alegue en descargo lo que a su derecho convenga, asumiendo en su defecto los perjuicios que se le pudieren irrogar, anticipándose como hipotética sanción la supresión de su fotografía en nuestro insigne blog y la sustitución por la de Sara Carbonero (uds. convendrán conmigo en que ganamos con el cambio jajaja).
Sírvase el presente de medio informativo y comunicación a los fines referidos.
Por lo demás, y tras que el Largo nos abandonara en la Loma Badá para asistir a la mencionada celebración familiar, nos dirigimos a Los Roelas por un nuevo camino hacia las Salinetas que Tito nos enseñó, y es que Tito es un baúl de sorpresas, sólo hace falta saber buscar. Buen y barato almuerzo, inmejorable carajillo, y amplia degustación de chupitos, un gran colofón la verdad.
No me canso de recordar y echar de menos a los que no han estado, Merced que sigue con una inmejorable recuperación me dicen y más pronto que tarde estará otra vez “peladeando” (Pepe, te encargo su puesta a punto); Inglis, que fue recordado por Pablo, el camarero de Los Roelas, cuando preguntó “¿dónde está el maño?”; y el Capi. Ya no me quedan palabras para pedir su vuelta, me duele el alma cuando no te veo en la churre, cada sábado tenemos la ilusión de ver tu bici apoyada bajo la ventana.
Una vez más y no será la última, chavales os quiero.
PD: La Comisión Disciplinaria de los mas Glandes, básicamente yo, ha acordado incoar diligencias informativas respecto al Buce a fin de determinar su grado de responsabilidad en la pasividad que deriva de la no confección de las preceptivas y periódicas crónicas, así como respecto a su ausencia no comunicada durante dos semanas consecutivas. En mérito a lo anterior, se otorga al mencionado un plazo improrrogable de tres días hábiles, desde la publicación del presente, a fin de que por ésta u otra vía alternativa alegue en descargo lo que a su derecho convenga, asumiendo en su defecto los perjuicios que se le pudieren irrogar, anticipándose como hipotética sanción la supresión de su fotografía en nuestro insigne blog y la sustitución por la de Sara Carbonero (uds. convendrán conmigo en que ganamos con el cambio jajaja).
Sírvase el presente de medio informativo y comunicación a los fines referidos.
FDO: Xapeau
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