sábado, 26 de febrero de 2011

Embalse de Crevillente


Embalse de Crevillente
Hoy, 26.2.2011, es un día para la emoción y para la ilusión en nuestro grupo. Eran las 7.45 horas cuando todos los integrantes del grupo han conseguido reunirse en la Churrería y han brindado por un futuro juntos. La sorpresa inicial vino de la mano del gran Merced que ataviado como ciclista que es se puso a los mandos de su máquina para unirse al grupo, y el colofón lo puso Pepito Jazmín que, aunque mantiene su bici en barbecho, exhibió su esbelta silueta en el lugar de reunión, logrando que a más de uno se le pusiera la piel de gallina, sobre todo cuando hizo uso del “peazo”, no penséis mal, talonario de papeletas que casualmente portaba, y en cuya disminución de grosor gustosamente contribuimos.
Para poner colofón a tan emblemática exaltación de la amistad, Merced nos obsequió con unos chupitos de avellana, sin alcohol por supuesto, que endulzaron nuestra salida ciclista, detalle que agradecido por todos, fue por él sutilmente comentado con una frase ante el macho alfa Capi “eh, que los pago yo”.
Acto seguido se produjo una bicefalia en el grupo, o mejor dicho una tricefalia, pues los componentes del “paquete”, a lo que estamos, diversificaron el itinerario de su etapa, de un lado, Inglis y Jazmín se marcharon a realizar sus labores familiares correspondientes; Merced, Largo y Milito, mermados en sus facultades físicas y a la espera de coger la forma, optaron básicamente por ir a almorzar a la Colonia de Santa Eulalia, buena opción la verdad. Y por último, el grupo de esforzados compuesto por Capi, Tito, Milú y quién suscribe hicieron la etapa marcada en el calendario, como debe ser, pero antes de ello Capi sacó a relucir sus dotes de mecánico e insertó un tornillo en la maltrecha cala de la zapatilla de Milú, previo paso por su domicilio, bravo.
La etapa en sí fue dura, para variar, con un ritmo fulgurante en la primera subida hacia la Loma Badá, un Milú potente en la subida pedregosa, Capia al mando de las operaciones en la técnica bajada hacia Els Pontets, y Tito poniendo de manifiesto que va para otros treinta años en la élite, sólo él sabe que lo que se sufre cuando en dos meses no tocas la bici y te meten 100 km en la primera salida de retorno, un diez para ti. Para que os imaginéis el ritmo de la etapa, tras una incursión infructuosa con rampas del 15% en busca del atajo ideal para evitar la carretera de la Garganta del Crevillente, en dicha subida dejamos de rueda y machacamos a un chavalín inexperto que con su burra de carretera nos cogió el rebufo, no sabía con quién se la jugaba.
Tras un almuerzo aceptable en el conocido bar de moteros, bajo la atenta mirada dels “titots” de una guiri motera, quedaba lo mejor, el deleite lo pusieron the beers de las que dimos buena cuenta en Pub Murphy de Novelda, dos fueron dos por cabeza, una morena y otra rubia las que cayeron, yo ya no podía más, menos mal que Tito me ayudó, para eso están los amigos. De ahí a casa por el río, Milú ataja para su Monóver, y a mí se me hace eterno, me deben de quedar dos semanicas.
Para concluir lanzo un reto, la Marcha Cicloturista Pedro Delgado el 14 de agosto en Segovia (160 km, 5 puertos de primera), en vuestra mano lo dejo, el gran Capi va…
Chavales, os quiero.

FDO: Xapeau


Los + Glandes damnificados
Esta semana ha sido especial por varias razones. A las 7:45h del sábado 26 de febrero sin hacerlo a caso hecho coincidíamos todos Los + Glandes en la churrería de Luis bueno todos menos uno, El Inglis al cual nuestro querido Capi se encargó de tirar de la cama para hacerse la foto de rigor y para que disfrutara de nuestra grata compañía. Por gentileza de Merced y para celebrar semejante evento nos tomamos uno chupiticos (sin alcohol) y a las 8: 26 después de echarnos una pocas risas y disfrutar de este pequeño rato nos pusimos manos a la obra.
Los + Glandes A (los sanos) partieron hacia Els pontens de Crevillente los cuales nos contaran su crónica y sabremos de su envidiable mañana.
Los + Glandes B (los lisiaos) o damnificados como le gusta llamarlo a Merced nos fuimos en dirección a la Colonia de Santa Eulalia, El largo, Milito y Merced, eso sí por asfalto y a un ritmo muy tranquilo pero sin pausa para saber cuáles eran las sensaciones.
Merced que ya había salido acompañando al grupo y subió hasta el cruce de Catí – Rabosa tenía la duda o miedo de cuáles serían las sensaciones al tomar contacto con la tierra ya que esto supone coger terrero con baches y el movimiento en sus cervicales puede tener un resultado fatal. En los dos escasos tramos que cogimos se encontró muy bien eso sí bajamos muy tranquilos.
Milito, que decir de Milito, está lesionado temporalmente, no se ocurre otra cosa que meterse el lunes a una clase de spinning y machacarse con el que más sin tener experiencia en estos ruedos, resultado, el martes no se podía mover de tantas agujetas y el sábado aun le duraba con lo que decidió acompañarnos para relajar y recuperar las piernas, además por cuestiones familiares era aconsejable no estar muy lejos de casa.
En cuanto a mí el día tenía de especial que después de cinco semanas debido a un pequeño accidente de tráfico y tener unas lesiones cervicales volvía a tomar contacto con mi maravillosa máquina. Las sensaciones por asfalto no fueron malas pero, la cosa cambia con el ajetreo por tierra, sin haber bebido parecía que me había bebido tres chupitos de orujo con miel además de los consiguientes dolorcillos musculares y pequeñas corrientes en el centro de la columna y bajo los omóplatos.
Cuando llegamos a La Colonia de Santa Eulalia nos hicimos un buen bocata en el casinete y una mierda de carajillo, uafffffffff y a casa con una buena mañana en la mochila.
La próxima semana Los +Glandes B iremos a nuestro ritmo a almorzar a Rabosa y trataremos de recuperarnos lo antes posible aunque me temo que no va a ser tan rápido como yo me había propuesto. Una putada pero me alegro por Merced que al menos por el momento tendrá con quién salir aunque este ya está haciendo captación para su nuevo grupo.
FDO: El Largo.