sábado, 5 de marzo de 2011

Las 10 Paredes

Mi falta de tiempo me impidió felicitar a los Premios Cervantes de la semana pasada, Xapeau y Largo, que, de forma paralela y por primera vez en la historia de Los + Glandes, escribieron dos crónicas para sendas rutas, por motivos que todos conocemos. Desde aquí, felicidades. Esta semana, la nieve me hizo pensar con ilusión que dirigiríamos nuestros derroteros hacia parajes nevados, olvidándonos de las putas "10 paredes" que me habían producido diarrea a lo largo de la semana. Pero esta vez al Capi-Macho Alfa le salió otro Capi-Macho Beta -Milú- que con la solvencia que últimamente esta demostrando encima de la bici, dijo y sentenció: "¡¡Tocan las 10 paredes!!". ¡Mi gozo en un pozo! ¡Cualquiera se atrevía a intentar convencerle lo bonitos que podrían estar el Maigmó, el Reconco o los Chaparrales nevados! Así que.....rumbo al infierno. A falta del English, imagino que cansado de antemano en su piltra entre otras cosas por el pensamiento de El Coto -por cierto, echamos de menos tu mensaje de las 4 de la madrugada-, Milito, con gastroenteritis mitad vírica mitad ciclista o lo que sea, pero enfermo, Largo, cuyas cervicales recayeron al echar un vistazo a la ruta que tocaba, Merced, que siempre nos acompaña en la Churre y hoy se había convertido en César Pérez de Tudela rumbo a la "tripá rabosera", y Pepito Jazmín, glaucomatoso perdido y, posiblemente, ya por tierras gallegas -buen viaje, amigo-, los "Cuatro Jinetes de la Poca Leche", Milú, Xapeau, Tito y Capi, le echaron los huevos suficientes para afrontar lo que sin duda es la etapa más dura, en cuanto a subida se refiere, de las que programamos a lo largo de toda la temporada. Salvo Milú, que cuando llegó arriba -por supuesto sin poner pié a tierra- tuvo tiempo a desarrollar un texto sobre la flora autóctona de la zona, los demás demasiado hacíamos en mantenernos encima de la bici tratando de no ver más allá del metro de pared que las viseras de nuestros cascos nos permitían ver, para no tener necesidad de darnos "estirones" a los cojoncillos que estaban literalmente pegados al cuello. Esto y mi duda entre pasar por el centro o la zona lateral del camino con reguero de por medio y a solo 100 metros de la cima, dieron con mi cara a 10 centímetros de un árbol y con mi pie y mi dignidad por los suelos, con el convencimiento de que el año que viene será, por fin, mi año. Al llegar arriba, y con los pulsómetros rotos, -menos el de Tito que para qué se va a comprar uno si no va a pasar de 20 pulsaciones por minuto- seguimos demostrando que hoy la cosa iba de "cojones".....¡pa las Tresfuentes con otro par de huevos! Y porque nos dimos cuenta que nos habíamos pasado de camino al ver que estábamos por detrás de una cantera, porque si no llegamos a los Baños de Fortuna, cuesta arriba claro. El hambre empezó a hacer mella en todos nosotros, hasta el punto que cuando un montañero nos ofertó compartir su bocata, los maltrechos frenos de Milú derraparon de tal forma que el campechano amigo puso pies en polvorosa ladera arriba para defender a capa y espada su preciado tesoro. Llegada a las Tresfuentes, fotos de rigor y camino hacia Monóvar, que hoy iba a ser nuestra anfitriona gastronómica. Con la agradable sorpresa de ver un zorro (o zorra, animal ehhhh) pasar por delante de nosotros, nuestras despendoladas bicis tardaron menos en llegar a Monóvar que tiempo tarda en desaparecer un pastel a la puerta de un colegio. Biennnnn, ¡ya íbamos a desayunarrrrr! ¡Un huevo! Todavía nos esperaban dos sorpresas. Una buena y una mala. La mala.... que a Milú le dio por inmortalizar la "Ermita de Santa Bárbara" y nos llevó -reconócelo, cabrón, engañados- hasta el alto en que se halla, para beneplácito recuerdo de sus papis, a los que mentalmente les colocamos unos plásticos para que no se mancharan al cagarnos en ellos. Todos mis respetos hacia ellos pero ninguno hacia tí, julandrón. Incluso el inocente de Xapeau se atrevió a pensar que íbamos a desayunar en "Tribaldos". ¡Gazpachos, no te jode! Y la buena, que durante la bajada rumbo al almuerzo vimos casualmente -¿o no?- a Xavi, el vástago de Milú, que, por lo guapo que es, debe parecerse a su madre. Evidentemente, inmortalizado queda. Por cierto, maravillosas fotos de estudio las del grupo B de la semana pasada, jajajjajaja. ¡Qué borde soy! Camino del almuerzo, mis acompañantes tuvieron la osadía que querer perderme de vista. No saben que me oriento mejor con el estómago que con mi GPS. Buen desayuno, mediocre carajillo y posterior pantagruélica servesica para celebrar, de antemano, -siempre tenemos excusa, coño- el cumpleaños de Silvia, la mujer de Milú. ¡¡FELICIDADES ANTICIPADAS, GUAPA!! Y con el deseo de la pronta recuperación de los lesionados y enfermos, de la reincorporación de los "otros" y de que llegue pronto el próximo sábado, llegamos a casa medio-pronto y con la sensación del deber cumplido. Por cierto, Milú causa baja la semana que viene por compromiso profesional. Por una parte, te vamos a echar mucho de menos, pero, por otra, haber si pierdes algo (50%) de forma, que a este paso te vas a tener que pasar al grupo del Buce. Noooooooooooo.
El Capi

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Salva eres un genio, ecribiendo crónicas, subiendo cuestas, reparando bicicletas, etc. menos mal que le arreglaste la bici al Milu después de subir las 10 paredes, pues de lo contrario nos saca 1 hora de ventaja. Voy a tener que apuntarme al equipo B. English echame una mano y dejate ya de tantas fiestas, que cuando vuelvas te van arreglar el cuerpo.

Un abrazo.

Tito.

Juan Antonio Barcelo Aravid dijo...

Un año más me quedo con la espina clavada de realizar la ascensión a 'Las 10 Paredes' sin echar el pie a tierra. Este año, aunque un poco más en forma (posiblemente no lo suficiente), la salud no me ha permitido medir mis fuerzas con La Decena o intemerata de paredes y no he podido pronunciar mi famosa frase ¿Cuantas paredes llevamos ya? cuando aún no hubiéramos empezado la ascención.
He de apuntar, señores Glandes, que el buen estado de forma al que hacen mención sobre el sr. Milú es con toda seguridad debido a sus horas de dedicación al Spinning (y los domingos de 'paseo' con 15 kilos de lastre). Y luego dicen que El Inglish se entrena para no sufrir. Puedo afirmar que lo pasé peor en 45 minutos del referido deporte que en las largas horas de MTB que nos espolsamos semanalmente. Por esto, cuando se me pregunte al llegar a la cima de la sierra de salinas si ha sido dura la etapa podre afirmar que no lo es tanto.
Bueno me despido hasta el próximo sábado si la salud acompaña.

FDO: MILITO.

Clínica dental dijo...

Mira que te hace sufrir la put* montañita de las narices, pero nosotros somos Los + Glandes y por eso se nos queda tan corta que todavía tiramos un poco más p'arriba, como las cabras. Y nos permitimos el lujo de pegar una vueltecica de más (cuesta hacia arriba, como no) para acabar de despejarnos las piernas.
El domingo hice 17 km con lastre y el lunes spinning y ahora tengo un pinchazo en el cuádriceps de la pierna izquierda que no puedo ni aguantarme recto. Menos mal que tengo días para recuperar, aunque preferiría acabar de reventar el músculo por poder estar con vosotros el sábado. Que lo disfrutéis.
Capi, casi me troncho, muy buena crónica. Saludos del macho beta, aunque está claro que el beta está obsoleto y ahora lo que se lleva es el blue-ray.

Xapeau dijo...

La etapa mítica de esta semana se resume en tres palabras:
PA BERNOS MATAO.

Anónimo dijo...

Muy bueno, Capitán. Con crónicas tan descriptivas y encima con la réplica humorística de la ruta tan real,si que puedo decir que: Yo no estaba, pero macuerdo. Enhorabuena, Unamuuuuno.
El English.