sábado 23 de abril de 2011

Nacimiento del Vinalopó por el Aula de la Naturaleza

Después de que mi Tom Tom encontrara la Churrería Bermúdez, poco menos que ya olvidada por mí y que mis pocas neuronas y, sobre todo, mi culo me aconsejasen no pensar en la ruta que tocaba con apenas uan jandred de kilómetros, me reencontré con mis queridos compis frotándose las manos por lo que a un servidor le esperaba. A falta del misil navarro del English, la calva asegurada del Largo, el cuello estenosado de Merced y el acrocordón almorranero de Pepito Jazmín, Tito, Milú, Milito, Xapeau y, un servidor, Capi, partimos inicialmente a hacer "la ruta que tocaba". Con el corazón en la mano, me tocaba los huevos hacerla, pero el creador de la maldita frase no podía echarse atrás. Así que ¡a joderse tocan! Creí que Dios me había oído cuando "alguien" nombró a Caudete como ruta alternativa sintiendo un lametón en los cataplines semejante al que da la vaca cuando utilizamos su nariz como orificio vaginal en época de celo. Me hice el duro tirando de mis galones para que "otro" eligiera por mí. ¡Y tenía que ser el Xapeau el que decidiera! Mi gozo en un pozo y pa Bañeres. Con un Xapeau portentoso al que demasiado hacemos "de leitándonos" con su respingón proctodeo y Milú jodido porque ha perdido "algo" de forma -manda cojones-, los primos aguiluchos nos alegrábamos de que volviera a haber un "minusválido" en el grupo para poder seguir respirando. Y, así, entre jadeos, verde y un clima extraordinario para la práctica de nuestro deporte favorito, llegamos al Nacimiento de nuestro Vinalopó que inmortalizamos con una cuantas fotos, entre las que destacan el desafío extremo que significó cruzar el río en busca de unas cataratas réplica del Salto del Ángel venezolano. De aquí a Bañeres, sangre, sudor y lágrimas. Sangre y sudor por la "tachuela" previa al pueblo y lágrimas porque cuando llegamos a "El Sevillano" para desayunar, estaba cerrado. O una de dos, o estaba deprimido por no haber podido sacar en procesión a sus imágenes o era del Betis y se había ido a Barcelona a ver a su equipo. El caso que pusimos rumbo a "La venta del borrego" con la incertidumbre de no saber si la gente había pagado la bula para poder comer carne. ¡Y sí, la habían pagado! Desayuno light, carajillos rancios y falta de chupitos -que sea la última vez- para iniciar una vuelta plagada de asfalto. Con un Milito recuperado que se "jartó" de dar relevos, un Tito descomunal cuyas piernas -por detrás- parecen las de Roberto Carlos, Xapeau -¡qué asco!- en su espectacular línea y Milú, pletórico aunque quejándose no sé bien de qué, me contagié de su alegría, esfuerzo y pundonor olvidándome de mis músculos -sobre todo del elevador del ano- que gritaban: "Párate ya, coño". No fue hasta por la tarde cuando volví a concienciarme que tenía algunos algo maltrechos. Todo compensado por la maravillosa sensación de volver a reencontrame con "mis glandes".




Salva, El Capi






2 comentarios:

Anónimo dijo...

Salva, eres un verdadero portento, a los 16 años te hiciste novía, a los 23 años terminaste la carrera de Medicina y a los 56 años vuelves a deleitarnos como un niño prodigio en los haceres de la bicicleta. Estoy orgulloso de tener un primo glande de zumosol.

Un abrazo,

Tito

Anónimo dijo...

¡ Si !, ¡ Si ! Tú te quejas, pero ya me gustaría a mi saber como los llevaste el sábado al riachuelo ese, como si se fuera a secar,¡ Máquina!
Bueno, yo no estaba pero macuerdo.Con la crónica tan real que has hecho , hasta a mi me duele el elevador del culo, ese que dices tú. Enhorabuena, Capi. Me Ha gustado mucho.
Por cierto, mira a ver que le puedes dar al Xapeau para que se quede cojo o que engorde 50 kgs de golpe o algo asíiinnn.
Un abrazo
El English.